匿名通信は憲法で守られている あなたの沈黙も発言も自由です

La comunicación anónima está protegida por la constitución. Tu silencio y tus expresiones son libres.

 

El artículo 21 de la Constitución de Japón protege la "libertad de expresión" y el "secreto de las comunicaciones".


Esto, en los libros de texto, es una frase que puede resultar un poco aburrida, pero en esencia significa que "es tu libertad decidir qué comunicar y a quién".

Y, por supuesto, dentro de eso está incluida la "libertad de comunicar de forma anónima". Expresar opiniones sin dar tu nombre, crear cuentas anónimas en redes sociales para publicar, chatear de forma anónima

todo eso es legal.

Por supuesto, eso no significa que puedas decir cualquier cosa.

Difamación, amenazas, fraudes y similares están prohibidos incluso si se hacen de forma anónima.

La comunicación anónima no es un salvoconducto, sino más bien la "libertad de ocultar el nombre".

Aun así, en Japón hay personas que asocian "anónimo" con "sospechoso".

Esto se debe a que algunas infracciones de etiqueta o comentarios maliciosos son ampliamente difundidos en las noticias. Pero originalmente, el anonimato no es un velo sospechoso, sino algo profundamente arraigado en la cultura japonesa.

En la era Edo, era común que los escritores usaran seudónimos o que se expresaran opiniones anónimas en las secciones de cartas de los periódicos.

Lo mismo ocurre con los creadores que transmiten sin mostrar su rostro o los mangakas que trabajan con apodos.

Es precisamente porque existe el anonimato que las personas pueden expresar sus verdaderos sentimientos.

Cosas difíciles de decir con nombre real, como puntos de mejora en la empresa, opiniones políticas o incluso quejas sobre cómo doblan las bolsas en el supermercado del barrio, pueden expresarse con tranquilidad si es de forma anónima.

Sin embargo, a diferencia de las cartas antiguas, el internet moderno tiene tecnologías que permiten rastrear al remitente. Las huellas digitales como la dirección IP o el número de identificación del dispositivo suelen dejarse fácilmente.

Por eso, para usar correctamente el derecho a la comunicación anónima, se necesitan herramientas que no dejen esas huellas.

Ahí es donde entra AntiSpyPhone.

Detiene las comunicaciones innecesarias, protege la información de identificación del dispositivo y no permite rastreos arbitrarios.

En otras palabras, es un smartphone que hace realidad el derecho constitucional de "permanecer anónimo".

Estar anónimo no es hacer algo a escondidas.

Es ocultar el nombre con orgullo.

Tu silencio y tus verdaderos sentimientos son libertades importantes que deben ser protegidas.

Por eso hoy también escribo este artículo con un apodo.

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